El pasado martes, 22 de marzo, convocada por la Legislatura, se realizó una mesa de diálogo con el objeto de escuchar a los diversos sectores de la comunidad en torno al conflicto SUTE-Gobierno, que se agudizó por la presentación del decreto de aumento salarial, presentado por el Ejecutivo en la Casa de las Leyes.

Del encuentro participaron legisladores de distintos partidos, la iglesia, empresarios de diversos sectores, funcionarios del Gobierno y gremios del área educación, entre los que se encontraba el SUTE, que es quien parita por todos los Trabajadores de la Educación de Mendoza.

Extrañamente, uno de los actores principales del conflicto, la Dirección General de Escuelas, no tuvo representantes en el encuentro, hecho que los gremios manifestaron como lamentable: “esto demuestra que no quieren escuchar, ni acordar con los trabajadores”, dijo Liliana Chaves, Secretaria Gremial del SUTE.

La reunión estuvo marcada, claramente, por la buena intención de los Sindicatos, que abundaron en argumentaciones -muy bien fundadas- acerca de por qué el NO rotundo de los Trabajadores AL ÍTEM AULA Y AL DECRETAZO. Se pronunciaron contra el autoritarismo y en pos de la profundización del sistema democrático y por la continuidad de la paritaria salarial.

Por el contrario, los funcionarios del Ejecutivo -entre los que se estaban presentes la Vicegobernadora,  Laura Montero y el Ministro de Gobierno, Dalmiro Garay, no se movieron del libreto y del capricho cornejista de imponer el ítem castigo -aula- y el decretazo a como dé lugar.

Si bien la iglesia y todos los sectores empresariales se mostraron favorables y marcaron la necesidad de la continuidad del diálogo, los enviados de Cornejo “hicieron bien los deberes” y demostraron que no están dispuestos a escuchar a los trabajadores. De hecho, en los pasillos se oyó claramente a Garay, decir: “el ítem aula es una bandera nuestra, que vamos a defender”.

De las palabras del Ministro quedó claro que para el Gobierno de Cornejo el ítem aula no tiene fundamentación, asidero, ni sustento de ninguna naturaleza. Simplemente, es parte de una política extorsiva y de ajuste, que no tiene ningún correlato con la calidad educativa, que tanto “venden” los funcionarios cornejistas por los medios.