En breve, comenzará una nueva discusión paritaria entre la Dirección General de Escuelas y el SUTE. Luego del bochorno que significó
la imposición de un aumento salarial por decreto y a la baja, para los Trabajadores de la Educación -para el año 2016- y con ello el cierre del ámbito de discusión, los hechos y el paso del tiempo, le han dado la razón al gremio, que junto a docentes y celadores, siempre pugnaron por la defensa de la paritaria, el diálogo y la democracia.

Pasó un año -ya- de la asunción del Gobierno de Mendoza, que lidera Alfredo Cornejo. Un año de mucho conflicto, en donde los Trabajadores de la Educación debieron afrontar y soportar que se estigmatice y menosprecie la tarea de docentes y celadores, un año en donde abundaron -por parte del Ejecutivo- declaraciones mediáticas con afirmaciones apresuradas y livianas, y también donde el SUTE debió poner claro sobre oscuro, que derecho no es privilegio, que uso de licencias no es abuso de licencias, que para que haya calidad educativa deben darse una serie de condiciones que no se agotan en la tarea de docentes, profesores, directivos y celadores, un año en donde el SUTE dejó claro que la educación debe ser política de Estado y por ello el Estado es el principal responsable de garantizar la educación; un año, en el que fiel a su historia, el SUTE volvió a dejar en claro que su política fundamental es la defensa de la escuela pública, como así también la defensa de los derechos de los Trabajadores de la Educación.

Pese a las trabas y a los intentos de limitar el derecho de huelga, con artilugios como el ítem aula, docentes y celadores de Mendoza llevaron adelante decenas de multitudinarias movilizaciones y seis paros -tres provinciales, convocados por el SUTE: 29 de febrero, 10 y 21 de marzo, y tres nacionales, convocados por CTERA y a los que el SUTE adhirió: 4 de abril, 24 de agosto y 27 de septiembre-.

Pero a la par de la lucha sostenida, durante 2016, fiel a la historia, el Sindicato Unido de Trabajadores de la Educación, nunca cesó en su principio de construcción y participación, en pos de una mejor educación para niños, niñas, jóvenes, adolescentes y adultos y en su lucha por mejores condiciones laborales y de vida para los trabajadores de las escuelas. Desde el Sindicato, se siguió trabajando para favorecer el diálogo, argumentar posiciones y sostener las comisiones mixtas -creadas en paritarias-: Comisión para la Elaboración del Programa y la Bibliografía del Concurso de Jerarquía Directiva -fruto de la insistencia y constancia del SUTE, en la última semana el gobierno sacó la resolución con el cronograma del concurso-, Comisión de Titularizaciones, etc., así como también se luchó denodadamente por el pleno funcionamiento de la Junta Calificadora de Celadores, batalla que aún continúa, entre otras tantas. Sin ir más lejos, hace pocos días, el Secretariado Ejecutivo Provincial del Sindicato, logró que se reincorporara a 70 celadores, que erróneamente habían sido dados de baja por el Director de Recursos Humanos de la DGE.

Es inminente una convocatoria a paritarias y tal como lo ha venido sosteniendo el Sindicato más grande y emblemático Mendoza, esta fundamental herramienta de lucha de los trabajadores debe ser asumida con responsabilidad, compromiso y en defensa de intereses colectivos y dignos.

Recientemente, en las asambleas realizadas en todas las escuelas de Mendoza, por iniciativa del SUTE, los Trabajadores de la Educación de la Provincia se han expresado claramente acerca de ejes que deben ser sostenidos y defendidos en el ámbito paritario: aumento salarial ¡ya!, resolución de continuidades para suplentes, titularizaciones, mayor presupuesto para educación, infraestructura escolar y pleno funcionamiento de la Junta Calificadora de Celadores, entre otros.

Desde el Secretariado Ejecutivo Provincial del SUTE, sostienen que “ésta conducción continuará liderando un modelo sindical que parita responsablemente, que avanza con firmeza, con seriedad y compromiso, y sobre todo de cara a los trabajadores; siempre, a sabiendas que Plenario mediante, serán los compañeros docentes y celadores, los que decidan qué se acepta y qué se rechaza”.