En el marco de la Jornada Nacional de Lucha dispuesta por la CTERA y a la que el SUTE adhirió, los Trabajadores de la Educación de Mendoza volvieron a repudiar el accionar autoritario y dictatorial del Gobierno de Provincial, que abiertamente castiga la libertad de pensamiento y de expresión.
Recordemos que la docente Paola Vignoni, había sido dada de baja de sus horas en la Escuela Nº 4-050 “Roberto Azzoni”, el 14 de febrero, por informar a sus alumnos acerca del Operativo Aprender, a través de materiales emitidos por el SUTE. A esto se sumó la inhabilitación de la docente para dar clases durante un año en educación secundaria, emitida por la propia DGE, lo que constituye un acto persecutorio, arbitrario, ilegal e ilegítimo, y que pretende amenazar y atemorizar al conjunto de los Trabajadores y Trabajadoras de la Educación a la hora de opinar y manifestarse. Sin dudas, una verdadera mordaza que evoca a la época del terrorismo de Estado en Argentina.

Oportunamente, Paola Vignoni había manifestado: “esto que han hecho conmigo es una acción contra nuestra organización gremial. Nos quieren callar y disciplinar, porque no me atacan sólo a mí, sino que atentan contra el conjunto de la educación pública. Pero la vamos a defender y seguiremos en pie de lucha”.

Durante el acto que se realizó el jueves, en la Escuela Mitre, de Capital, la Secretaria Gremial del SUTE, Liliana Chaves, repudió el accionar del Gobierno Provincial: “el caso de Paola es emblemático en la provincia, porque expresa lo que el Gobierno de Mendoza está dispuesto a hacer contra todas aquellas docentes que piensan distinto a las políticas educativas que se están implementando. Paola tenía 13 horas vacantes, en la Escuela Azzoni, de Guaymallén. Por haber expresado sus ideas sobre el operativo Aprender y repartido panfletos elaborados por el Sindicato, fue dada de baja e inhabilitada por un año. Es decir, no puede tomar ningún cargo, ni horas, durante ese tiempo. Esta situación gravísima. Es obviamente, una forma que tiene el Gobierno para generar en los docentes miedo a hablar, a opinar distinto. Es una estrategia que tienen estos funcionarios para amedrentar, generar terror. Esta situación nos remonta a las peores épocas de persecución ideológica que hemos vivido en la Argentina. Los gobiernos dictatoriales utilizaban esta metodología, despedían a los trabajadores por sus ideales; los cesanteaban. Esto es lo que está sucediendo hoy. La persecución ideológica contra todos aquellos que pensamos distinto y que ejercemos ese derecho a la libertad de expresión. El Gobierno lleva adelante una campaña de disciplinamiento y persecución. Esto no sólo lo seguiremos denunciando, sino que también le vamos a poner un freno. Fuimos los trabajadores y el pueblo los que recuperamos la democracia hace más de tres décadas y somos nosotros mismos los que la vamos a sostener como lo hemos venido haciendo, ante quienes pretenden gobernar con autoritarismo y maltrato. No nos van a disciplinar y mucho menos podrán acallar nuestra voces”.