“Sin dudas que nosotros vamos a ayudar a ir recomponiendo el salario docente, pero con productividad como hemos instalado para el resto del sector público”, sostuvo Alfredo Cornejo.
Dejemos de lado, al principio, que las escuelas no son una fábrica de salchichas, como para hablar de productividad docente. Asociar productividad a educación sería como debatir el amor a la madre por el precio del regalo que pudimos comprar.

El gobernador tiene docentes y celadores súper productivos en relación a lo que pueden o quieren pagar desde el gobierno. El salario inicial, hoy, es de $9.800 para un cargo o 18 horas cátedra (que es lo que un docente debería trabajar frente a alumnos, si de verdad se quiere calidad educativa). Un profesor de secundaria que trabaje 36 horas cátedra semanales, recién iniciado/a, gana $13.296, si no se enferma. Un/a celador/a gana $7.263, sin antigüedad. Estos últimos, tienen hasta dos trabajos más, en el mismo día, para poder vivir. Por lo tanto, nuestra jornada de trabajo es, lisa y llanamente, equiparable a la de inicios de la Revolución Industrial, cuando los/as trabajadores/as dormían en la fábrica. En nuestro caso, la escuela duerme al lado nuestro, en la pila de trabajos a corregir, la secuencia didáctica, la planificación, el informe que nos piden del problema de un/a alumno/a. Vale recordar que, por amplia mayoría, las/os Trabajadores de la Educación son mujeres. Esto supone, en una sociedad todavía patriarcal, que tienen la carga principal del trabajo doméstico y de sus hijos. Madres solteras y/o jefas de hogar.

Esto significa que hay docentes que, aún trabajando todo el día frente alumnos/as, corriendo de una escuela a otra, no llegan a cubrir la Canasta Básica Total del INDEC, que es de $14.665,88. Si trabajan un solo turno frente a alumnos, apenas si cubren la mitad de lo que el INDEC dice que necesitamos para vivir. Por lo tanto, estamos ampliamente excedidos/as en productividad. Ustedes nos pagan lo que alcanza para vivir dos semanas, y nosotros/as trabajamos todos los días todo el día.
Entonces, siguiendo la premisa “día no trabajado, día no pagado”, que ustedes usan para atacar el derecho de huelga, nosotros deberíamos decir “trabajo no pago, trabajo no realizado”. Ustedes no nos están pagando gran parte de nuestro trabajo. Ustedes no pueden garantizar la vida digna de quienes dependemos de ustedes. Aún así, en vez de explicar cómo van a resolver esto, no dejan de exigir y de lanzar advertencias.

Por supuesto, igual trabajamos. Enseñamos, limpiamos, arreglamos, gestionamos, nos capacitamos y sostenemos las escuelas, con lo poco que tenemos. Docentes, celadores y directivos, juntos con padres y alumnos. No por lo que ustedes nos advierten desde un micrófono, sino porque tenemos un compromiso de orgullo con la escuela pública. Nosotros/as ya la estábamos sosteniendo cuando ustedes llegaron. Y vamos a seguir cuando estén otros/as en sus lugares.
Llegó el momento, señor Gobernador, de que empiecen a explicar cómo van a pagar la sobre-productividad que ya tenemos. Con nosotros/as tiene una deuda más grande que con cualquier acreedor. Sus advertencias y sus admoniciones no hacen brotar riquezas ni arreglan escuelas: sólo generan ” malestar”. Y nuestros/as compañeros/as nos eligieron para decirles públicamente que no tienen consenso en las escuelas para esta campaña permanente de desprestigio y de retos. Hoy, la principal falta de respeto hacia nuestra tarea viene de ustedes, de los gobiernos.

Productividad política
Si usted puede hablar de productividad docente de cara a toda la sociedad, déjeme que con un poco más de humildad, le preguntemos algunas cosas sobre su productividad y la productividad política. Al fin al cabo, ustedes también viven de un salario, ¿no?
¿Su salario y el de cada funcionario y legislador van a estar atados a los resultados de sus políticas y decisiones? Si las leyes que se aprueban en la legislatura no logran aumentar el empleo ni reducir la pobreza, ¿los legisladores cobrarán menos? Si los resultados de las políticas educativas no son buenos, ¿toda la dirección de la DGE perderá un ítem de su sueldo?
¿De qué viviría la clase política si su salario dependiera de su productividad?
Lo saluda, a la espera de un debate nuevo (uno sobre la realidad de las escuelas).