CTERA rechaza la creación del ítem "aula" que pretende implementar la DGE


La misiva lleva la firma de la Secretaria General de CTERA, Sonia Alesso y de los mendocinos Stella García -Secretaria de Finanzas y Javier Guevara -Secretario de Formación Político-Sindical- del gremio nacional. A continuación se detalla el texto completo.

La Confederación de Trabajadores de la Educación de la Repúbica Argentina expresa su posición acerca del anuncio realizado por el Gobierno de la provincia de Mendoza respecto a su propuesta de incluir un nuevo ítem en el salario docente denominado “aula”.
De aplicarse, sería un adicional especial que cobrarían sólo los maestros que estén frente a alumnos. Así, se aplicaría la estrategia del premio, el incentivo y la motivación para dar clases, contra el castigo por no cumplir efectivamente con su función.
Sin embargo, desde nuestra perspectiva, consideramos que este ítem no hace más que lesionar los derechos conquistados históricamente por los Trabajadores de la Educación reflotando la concepción neoliberal del “presentismo” con un nuevo maquillaje.
Con este tipo de propuestas se intentan ocultar los principales problemas de los sistemas educativos en las provincias tales como, la falta de cargos y horas cátedras, la dispersión de horas en diferentes instituciones educativas, la carencia de materiales didácticos y equipamiento escolar, los déficit existentes en infraestructura, el hacinamiento en las aulas, entre otras problemáticas, que dificultan tanto al trabajo docente como a los procesos de enseñanza y de aprendizaje.
Al remarcar que “los docentes faltan a las escuelas”, evidentemente, el Gobierno de Mendoza sólo está viendo la punta del iceberg, porque para abordar el tema con total seriedad, a este dato de las ausencias hay que confrontarlo con otros indicadores inherentes a las condiciones de trabajo en las que la docencia realiza su tarea diaria, ya que por los estudios que venimos realizando observamos que son justamente las pésimas condiciones laborales las que repercuten en la salud física y emocional de las/los trabajadores, llevándolos, en la mayoría de los casos, a una situación de “malestar docente”.
Ante una enfermedad o ante la necesidad de cuidar a un familiar, las y los maestros y profesores  tenemos el derecho de tomar la licencia correspondiente. En este punto, creemos conveniente recordar que la docencia es una tarea altamente feminizada y, en general, son las mujeres las que asumen el cuidado de sus familiares, por lo que no resulta alarmante que exista un alto índice de licencias de este tipo en el ámbito escolar.  Son las mujeres las que, frecuentemente, deben faltar a su trabajo y dedicarse al cuidado de los miembros de sus familias en sociedades androcéntricas como la nuestra.
Otro aspecto a considerar es que la mejora de los aprendizajes de los estudiantes tiene su correlato con el derecho de los docentes a contar con planes y programas de formación permanente y en ejercicio. Es decir, que una educación de calidad no se alcanza sólo con estar más tiempo en el aula, sino que es totalmente necesario que el docente cuente con tiempo laboral para la formación y la investigación y que estas horas sean reconocidas como dimensión constitutiva del puesto de trabajo docente.
La aplicación de un premio salarial como el ítem “aula”, podría traer como consecuencia que los docentes no quieran hacer uso de licencias por formación para no ver restringido su salario respecto de quienes no realicen acciones de capacitación o perfeccionamiento y opten por permanecer en las aulas.
Desde los sindicatos consideramos que es necesario que seamos convocados a participar de todas las instancias en las que se aborde el tema de la asistencia docente, a fin de avanzar en un debate serio, con números claros, en el que, además, se analicen cuestiones como el valor del trabajo docente y la complejidad del proceso educativo, donde la tarea de enseñar cobra significativa importancia. Asimismo, consideramos que este debate no puede hacerse al margen del urgente análisis acerca de la problemática de las condiciones materiales y simbólicas en las que, actualmente, llevamos a cabo nuestra tarea, para tomar medidas de prevención y atención de la salud laboral y mejorar considerablemente las condiciones y medio ambiente de trabajo, en lugar de pensar en premios y castigos.
Bajo esta aparentemente natural y “justa” forma de resolver el problema del mal llamado “ausentismo”, se esconde un perverso dispositivo de condicionamiento que pone la culpa en la cabeza de las propias víctimas en lugar de resolver los problemas estructurales de las condiciones de trabajo dignas para llevar adelante los procesos de enseñanza y de aprendizaje en las escuelas.
Asimismo, en un contexto de crisis en el que el ajuste es más que evidente y crudo, con alta inflación y con propuestas salariales que hasta ahora se presentan por debajo de estos índices inflacionarios, seguramente devendrán situaciones complejas, en las que nuestros compañeros, viendo afectado su poder adquisitivo de manera considerable, comiencen a tomar decisiones que vayan en contra de sus propias condiciones laborales. Y tal como sucedía cuando estaba vigente el presentismo, es muy posible que compañeros y compañeras con problemas de salud asistan igualmente a las escuelas por el solo hecho de tener un peso más en el bolsillo a fin de mes, debido a la precarización laboral que se vislumbra con las nuevas medidas que impulsa el gobierno nacional y los distintos gobiernos provinciales.
La propuesta de premios y castigos es de por sí perversa, pues instala una cuña de discriminación entre los propios trabajadores, poniendo en riesgo tanto las condiciones laborales como la calidad de la educación. Pero lo más grave es que en medio de la batalla cultural que estamos dando, se instale esta idea neoliberal del mérito para cobrar de manera diferenciada en un mismo tipo de trabajo. Seguramente, de la mano de esta perspectiva del “cobro por producción”, luego vendrán los incentivos por capacitación y los incentivos por evaluación…
La maquinaria neoliberal está en marcha, he aquí sus primeras manifestaciones… Desde CTERA sostenemos que LAS LICENCIAS DE LOS DOCENTES SON “DERECHOS LABORALES” y NO PRIVILEGIOS, y que los docentes no queremos premios, sino que necesitamos y exigimos salarios dignos.

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