Tras las diversas problemáticas planteadas por las comunidades educativas de Lavalle, durante 2016 y lo que va este año, la respuesta del gobierno escolar sigue siendo el silencio. La última reunión se realizó en junio.

Tal como se ha planteado en este Suplemento en reiteradas ocasiones, las escuelas albergue siguen padeciendo un sinnúmero de inconvenientes que afectan el derecho a la educación de los alumnos y también los derechos de los trabajadores de esas escuelas.
Desde el SUTE, exigen que el Ejecutivo de Mendoza reglamente las escuelas albergue -reglamento que debe elaborarse con la debida consulta a los trabajadores de la educación del sector-, se asignen partidas alimentarias dignas, se solucione el tema de la falta de celadores, se mejoren las condiciones edilicias de los establecimientos y se termine con la política del cierre de cursos y secciones, entre otros reclamos.

Como se ha puesto de manifiesto en otras oportunidades, una de las preocupaciones es el cierre de secciones de escuelas primarias del secano lavallino. Tras un relevamiento, realizado por el gremio, se constató que la mayoría de las instituciones de la zona han tenido que padecer cierres: 8 en total.
El sindicato junto con la comunidad y los directores de estas entidades, han sostenido una serie de reuniones desde hace varios meses. La última se realizó en el mes de junio y por la DGE participaron la Directora de Educación Primaria, Patricia Charamonte y la titular de Ruralidad, Graciela Pérez Tarquín. Las comunidades educativas exigen la reapertura de las secciones cerradas. Sin bien, las autoridades dijeron desconocer el cierre de secciones en estas escuelas y se comprometieron a dar respuestas sobre este y otros temas, aún no ha habido novedades.
Sin embargo, durante los primeros días de junio, la supervisora de la zona norte Marta Villagra, reconoció el cierre de secciones y sostuvo que la decisión había sido motivada por la escasa matrícula. Se juntó el nivel inicial con 1°, 2° y 3° grado en un solo curso, sin tener en cuenta además de las diferencias de edad, que en el grupo hay chicos con problemas de salud y con problemas de aprendizaje.

El Secretario General del SUTE Lavalle, Gustavo Aguilar, afirmó que habían acordado una reunión con autoridades de la DGE para el 23 de junio, pero la suspendieron. Desde el gremio siguen esperando ser convocados para recibir respuestas acerca de las diversas problemáticas que afectan a las escuelas N° 8-468 “Elpidio González”, de Laguna del Rosario, N° 8-404 “San Miguel”, Nº 8-382 “Francisco Antonio Rizzuto”, de El Forzudo y la Nº 8-361 “Maestro Pablo Pizzurno”, de San José, entre otras.
Como dato reciente, puede agregarse que en la escuela del Retamo el director tuvo que suspender la albergada en varias oportunidades en lo que va del año, a raíz de la falta de celadores. Recordemos que estos No Docentes no solamente tienen que limpiar la escuela, sino también los albergues. No tener personal suficiente generó que los chicos tuvieran que volver a los puestos cada día, recorriendo distancias que en algunos casos exceden los 10 kilómetros.

En tanto, Gabriela Finocchieto, docente de la Escuela Nº 8-258 “Esperanza de Lagunas”, Lagunas del Rosario, sostuvo que “de manera urgente se debe trabajar sobre el reglamento para la modalidad albergue y en esa reglamentación es fundamental la participación de los Trabajadores de la Educación”.
La docente, que se desempeña desde hace dos años en escuelas albergue, sostuvo que el establecimiento en el que trabaja “está en muy malas condiciones de infraestructura. No hay vidrios en varias aulas. Faltan calefactores y hay estufas que no funcionan. Esto es muy grave por se cursa desde temprano y es una zona desértica, donde lo normal en esta época del año es que hayan 2 o 3 grados bajo cero, por las mañanas”.

Gabriela Finocchieto sumó otras problemáticas: “faltan colchones, almohadas y frazadas. La asistencia de los profesores depende mucho de las condiciones que brinde el directivo. Si el directivo se pone en exigente, a los profesores les cuesta mucho hacer 150 km por dos o tres horas de clases y con mucho tiempo libre en el medio. Es muy grave lo que está pasando con el cierre de secciones, sobre todo en secundaria. Respecto de los alimentos, la partida que asigna la DGE es muy escasa, aunque muchas veces los directivos las hacen rendir producto de su creatividad”.