Inconvenientes de infraestructura, falta de celadores y delegación de tareas que no corresponden al personal no docentes, son parte de la realidad de estas instituciones.

Es preocupante la situación que se vive en algunas Escuelas Especiales de General Alvear. Problemas edilicios, precarización laboral, sobreexigencia de tareas que no les corresponden a los trabajadores, son parte de esta realidad educativa de una comunidad comprometida que responde como puede.

El Secretario Gremial de No Docentes electo del SUTE, Mario Albornoz, habló sobre la situación: “hay un par de escuelas especiales que funcionan en casas alquiladas. Las mismas no están en condiciones ni para los alumnos que asisten, ni para los Trabajadores de la Educación. No se adaptan a las necesidades de los chicos especiales”.

“La escuela para niños con capacidades sensoriales funciona en un chalet. Es una casa común a la que asisten algunos alumnos cuadripléjicos. Para entrar y sacar la silla de ruedas es un problema. Además, no tiene las condiciones de seguridad para evacuar la escuela si hubiera algún siniestro. En tanto, la Escuela Especial que está ubicada en Bowen, también es una casa alquilada y antigua. Por su parte, la escuela post laboral es un galpón con durlock. En verano pasan mucho calor y en invierno sufren el frío, por más que tengan calefacción. Esta última escuela está presupuestada desde el año 2008, están los terrenos cedidos y aún no se ha construido el nuevo edificio”, agregó Albornoz.

En estas escuelas especiales hay alumnos que llegan antes que se inicien las clases, antes del horario de ingreso de docentes y directivos. Los mismos son recibidos por los celadores y docentes, lo que implica una responsabilidad al hacerse cargo de su cuidado.
Suceden, a veces, circunstancias apremiantes donde los alumnos se descomponen y el personal tiene que asistirlos con primeros auxilios y luego son derivados para atención médica. Algunos celadores de las escuelas especiales no tienen hecho el curso de los agentes sanitarios. Según el Estatuto del Celador, de la única manera que se podría ayudar, es a través de esa capacitación pertinente.

Falta de celadores
Al igual que en el resto de la provincia, la falta de celadores es materia corriente en todos los niveles y modalidades de las distintas escuelas de General Alvear.
“Es una realidad que desde hace varios años hay falta de celadores en las escuelas de Mendoza. Estos cargos siguen siendo puestos a dedo. Esto es un bastión político que viene sucediendo con cada gobierno de turno”, sostuvo Mario Albornoz.
Las distintas situaciones con las que lidian con esfuerzo y vocación, directivos, celadores, docentes, padres y toda la comunidad educativa son preocupantes, ya que no es descabellado pensar, que esta realidad se replique en otros establecimientos de otros lugares y puntos de la provincia.