III Encuentro hacia un Movimiento Pedagógico Latinoamericano


Representantes del SUTE junto a sus pares de América Latina, participación a comienzos de este mes, del III Encuentro hacia un Movimiento Pedagógico Latinoamericano, que tuvo lugar en San José de Costa Rica. La delegación mendocina estuvo integrada por los Secretarios Generales Seccionales: Cristina Barrera -Luján de Cuyo- y Graciela González -San Rafael-; Marcelo Tapia, Secretario Gremial de Malargüe y Gladys Martín, Prosecretaria de Finanzas del SUTE y Directora del CENS N°508 “Trabajadores de la Educación”.

Durante los tres días, se debatió en comisiones acerca del posicionamiento dialéctico que debe asumir el movimiento frente a los cambios que se presentan en América Latina. También, se planteó trabajar fuerte para empoderar la palabra del Trabajador de la Educación y forjar la Construcción Colectiva de un Currículum Crítico Latinoamericano, rescatando todo el saber de los pueblos de la región.

Los principales disertantes coincidieron en afirmar que: “… el desarrollo del pensamiento crítico pedagógico sólo es posible con una revolución social…”. Abogaron por “la construcción de una educación integral, unitaria, universal y laica, que supere las concepciones fragmentarias de conocimiento, que permita comprender las relaciones sociales, por la importancia de pensar en la educación como un proceso de transformación. La escuela es una Institución de la sociedad que debe socializar los conocimientos y valores de la generación pasada, para que los asuma la sociedad. Debemos pensar en la educación para el campo, para los pueblos originarios de América Latina. Para ello, debemos dar una mirada histórica para saber de dónde partimos, qué sucede en América Latina y cuándo la educación comenzó a ser pensada como capital humano”.

Entre las principales conclusiones del III Congreso Latinoamericano de Educación pueden destacarse: “…como defensores de lo público, rechazamos la visión de los fundamentalistas del libre mercado que conciben a las sociedades como conglomerados de individuos en estado de permanente competencia entre sí, condenados al consumismo, al individualismo y a lo participación. Hay una política de reducir el Estado a partir de una agenda transnacional que divide, diversifica y diferencia. Por lo tanto, hay una redefinición de las instituciones educativas y escolares. Nuestro movimiento debe tener toda la orientación de cuál es el papel de los organismos multilaterales y cuáles son esas alternativas neoliberales que pretenden que la educación sea una mercancía. El movimiento entiende la educación como un derecho social para todos, por lo cual la lucha es contra la mercantilización y por otro lado, por la defensa de la escuela pública, laica y social para todos…”; “…ese modelo de educación popular y democrática no puede ser la obra de tecnócratas alejados de la realidad de los sectores populares, ni puede ser la gracia concedida a través de un decreto gubernamental. Debe surgir de la entraña misma del aula, elaborando y sistematizando la teoría que genera la práctica docente en el día a día de las escuelas y las universidades. Un modelo de educación pública popular que se construya desde ese espacio fundamental de intervención política y territorial que llamamos “aula”. Un modelo educativo descolonizador, que reconozca el trabajo docente, tanto en lo que se refiere a las condiciones dignas de realización como a las posibilidades que este mismo trabajo tiene en el campo de la producción de conocimientos y saberes emancipadores…”; “…nuestro Movimiento debe crecer desde y junto a la comunidad educativa, con Trabajadores y Trabajadoras de la Educación que se constituyan en el sujeto social protagónico para la construcción colectiva del proyecto educativo latinoamericano…”; “…Debe comenzar una etapa en la que necesitamos ampliar las redes de acción para fortalecer la lucha por una educación pública sin excluidos y de contenido emancipatorio…”.

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