La CTA Mendoza tuvo su enviada en la COP 21


La Conferencia de las Partes (COP) de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre cambio climático –que se desarrolló en París, del 30 de noviembre al 12 de diciembre- resolvió la aprobación del acuerdo por unanimidad y en medio de aclamaciones de parte del plenario formado por las delegaciones de numerosos países.

Sin embargo, los trabajadores organizados sindicalmente -llegados de todo el planeta- no festejaron el acuerdo, ya que lo consideraron “pobre y a medida de las grandes potencias contaminantes”.

Avelina Alonso, Secretaria de Derechos Humanos de la CTA de los Trabajadores Mendoza, estuvo presente en la cumbre de París y comentó que “los trabajadores nos reunimos antes de la cumbre ya que la mayor parte del calentamiento del sistema climático de las últimas décadas se debe a la gran concentración de gases de efecto invernadero (GEI) emitidos a causa de la actividad humana, es decir, promovidos por el modelo de producción y consumo”.

La acumulación de gases de efecto invernadero provocará un aumento de 2° C a 4° C en la temperatura media del planeta y una elevación de entre 20 y 150 cm del nivel de los océanos. El dióxido de carbono CO2, principal causante del efecto invernadero, es responsable en un 65% del calentamiento global. Y con el nuevo y masivo aporte de los gigantes China e India, el CO2 se incrementa unos 8.000 millones de toneladas cada año.
Alonso, sostuvo que “los trabajadores y los movimientos sociales estamos convencidos de que el mercado no está capacitado para dar respuesta a los riesgos globales que pesan sobre el clima. Los países ricos, en especial  Estados Unidos, responsable de la mitad del CO2 emitido por los países industriales, están obligados a respetar los compromisos acordados, pero no lo hacen. Igualmente, podemos decir que el resultado de las negociaciones de la COP 21, por un lado no va a salvar al planeta del calentamiento global, pero si va a servir para salvar el proceso negociador de la COP y a la vez, deja tareas pendientes para las próximas cumbres climáticas. Plantea a los gobiernos, mecanismos de revisión del acuerdo cada 5 años, para dar oportunidades de mejorar las ambiciones con respecto a la reducción de emanaciones y a la financiación de los países desarrollados a los subdesarrollados”.

Sin embargo, el acuerdo de París no presenta qué medidas serias serán tomadas antes de 2020 -año en que entrará plenamente en vigencia- y no compromete a los países desarrollados a cumplir con sus responsabilidades históricas. Los 100 billones de dólares para el Fondo Verde del Clima, a partir de 2020, además de no estar garantizados,  representan un monto escaso frente a las necesidades para combatir los efectos del cambio climático.

Los trabajadores y trabajadoras expresamos nuestra preocupación con relación al lugar que ocupan los derechos humanos en el acuerdo final. Para algunos, París fue un éxito. Los trabajadores no festejamos el acuerdo final, pero no podemos dejar de reconocer cuánto ha crecido el movimiento sindical en relación a la lucha por justicia climática.

“El acuerdo de París era necesario, pero no es suficiente. La verdadera buena noticia probablemente sea otra: al dejar París, el movimiento sindical salió más fortalecido y convencido que nunca de la necesidad de exigir un plan para descarbonizar las economías y puestos de trabajo seguros. Y aún hay otra noticia mejor: París demostró que los sindicatos forman parte plenamente de un movimiento por el clima que está aumentado en intensidad y diversidad; un movimiento que no dejará a nadie atrás en esta carrera contra el tiempo y los intereses creados; un movimiento por el clima donde la movilización ha de prevalecer”, dijo Alonso,  Secretaria de Derechos Humanos de la CTA de los Trabajadores de Mendoza.

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