Desde los medios de comunicación se viene ejerciendo un duro golpe a los/las Trabajadores/as de la Educación y a los institutos de formación docente. Claro está a esta altura, en las notas publicadas por el Multimedio Uno (El primero: «De cada 100 estudiantes que ingresan a la UNCuyo sólo egresan 33»(2/7/2017); y el segundo: «Harán cirugía mayor en la formación docente» (9/7/2017). Ambos, firmados por la misma persona no son para nada inocuos; por el contrario colaboran en abonar el terreno para un nuevo ajuste educativo que pone el centro en la culpabilización de estudiantes y docentes. Esta “opinión” tiene estrecho correlato con lo planteado en el anteproyecto de Ley del Plan Maestr@ cuando expresa que: “Desde hace años, la evidencia ha venido demostrando que la calidad de los aprendizajes está fuertemente condicionada por la calidad de la enseñanza y de la gestión escolar, una vez despejadas las variables socioeconómicas (Barber y otros, 2008). En este sentido, se suele sostener que un estudiante es bueno como lo es su maestro”. (Anteproyecto de Ley Plan Maestr@).

Nos preguntamos, entonces, cómo este gobierno va a “despejar” variables socioeconómicas y psicosociales ligadas a las posibilidades de acceso, permanencia y egreso de los/las estudiantes así como hablar de la “falta de liderazgo” en la gestión y de las condiciones laborales de los/las Trabajadores/as de la Educación. Poner el acento en el “adentro escolar” nos retrotrae a un pasado no tan lejano: aquel que hacía hincapié exclusivamente en variables endógenas (capacidad o no de los/las estudiantes y docentes); utilización de lenguaje empresarial y meritocrático; eficiencia; calidad; optimización de recursos. Discurso y práctica que concebían y conciben a la Educación como un gasto y no como un derecho.

Los actuales discursos políticos, tanto nacionales y provinciales, son deshistorizantes y descontextualizados, con visiones reducidas a una suerte de presente inmediato que apela al pasado para exculparse, y alude a un futuro impreciso (Recordemos aquí la famosa frase del Ministro de Educación Esteban Bullrich cuando plantea que es necesario preparar a los/las estudiantes para la “incertidumbre”). Los responsables de la gestión política y administrativa del gobierno nacional plantean por un lado, a la población que sume sus aportes al anteproyecto del  Plan Maestr@ como una apertura a la “participación democrática” y, por el otro, desacredita a los/las docentes, uno de los actores principales del proceso educativo escolar.

Dichos discursos además de traer reminiscencias de un pasado funesto para el pueblo trabajador, no contempla las condiciones en las que día a día los y las docentes y estudiantes nos abocamos a la tarea de enseñar y aprender. Aulas superpobladas, edificios que se caen a pedazos, falta de mobiliario, reformas curriculares que empobrecen los contenidos y salarios cada vez más depreciados a causa de la crisis económica. En síntesis, precarización de las condiciones de vida y precarización del conocimiento.

En tierra del ítem aula, mientras los/las funcionarios/as se vanaglorian de la disminución del ausentismo docente (nótese aquí nuevamente la explicación unicausal del fenómeno educativo que asocia mejores aprendizajes a presentismo docente), nada se dice de la calidad educativa. ¿Mejoró? ¿Empeoró? ¿Sigue igual? Frente a un análisis carente de contextualización, los/las Trabajadores/as de la Educación tenemos una ardua tarea por delante: comprender la gravedad del estado de situación, analizarla en clave socio-crítica y proponer alternativas de abordaje que pongan el centro en la responsabilidad ineludible que tiene el Estado en materia de educación.

Para discutir, debatir y proponer un Nuevo Proyecto Educativo, los/las Trabajadores/as de la Educación, junto a estudiantes y a la comunidad, necesitamos encontrarnos en un gran Congreso Pedagógico que problematice discursos y prácticas hegemónicas actuales, que busque alternativas para recomponer la relación escuela-comunidad y que proponga líneas de acción en función de defender una Educación pública, gratuita, laica, científica y crítica. Y para ello urge que el SUTE recuperado se llene de escuelas. La situación actual reviste gran complejidad pero con unidad, participación y lucha podremos enfrentar el ajuste educativo y construir una nueva mirada de nuestra tarea como Trabajadores/as de la Educación y del futuro que deseamos para nuestros/as alumnos/as y para nosotros. Como dice Eduardo Galeano: “Hay un único lugar donde ayer y hoy se encuentran y se reconocen y se abrazan. Ese lugar es mañana”.

 

SECRETARÍA DE EDUCACIÓN

SECRETARIADO EJECUTIVO PROVINCIAL electo SUTE