En el nuevo SUTE se acaban privilegios y hay más transparencia


Un nuevo sindicato hacia fuera también implica cambios hacia adentro. Y esto genera y generará resistencias de parte de “lo viejo”: a veces, abierta; otras, disfrazada de otras cuestiones.
En el nuevo SUTE se acaban ciertas prácticas y privilegios. En este sentido, es una decisión política del nuevo Secretariado Ejecutivo terminar con los “sobresueldos” o “plus” que se daban a los representantes sindicales. Estos “extras” salariales, equivalían a $5.500 para cada miembro del Secretariado Provincial y $16.500 para cada sede departamental. Por ser personales, se rendían también personalmente, con comprobantes de compras de supermercado hasta combustible.
Esta decisión se justificaba políticamente por los gastos extras del día a día sindical. Gastos extras que se incrementan por tener que recorrer escuelas, viajar a reuniones, hacer gestiones diversas, etc. Sin embargo, en la práctica, por su forma de funcionamiento, también sirvió para rentar militancia, derivar fondos a la agrupación que conducía el sindicato y para instalar la idea de que los representantes sindicales tienen que tener un ingreso más por su “dedicación extra”. Sobre esto último, estamos convencidos de que el compromiso no se cobra. Y seguimos el ejemplo de SUTE Godoy Cruz que, con aprobación de un plenario, donó ese “plus” a un fondo que se usó para asistir a compañeros/as frente a descuentos, malas liquidaciones, realización de ollas populares, etc.
El criterio que trabajaremos en adelante es el siguiente: en el sindicato nadie se enriquece y nadie se empobrece. El sindicato no es caja de agrupaciones ni partidos. ¿Tienen los representantes más gastos personales por su función que los que tenían por su tarea en la escuela? Muchas veces, sí. Bajo esta conducción serán compensados esos gastos extras específicos. Ni más ni menos. Y estableceremos algunas reglas y mecanismos de transparencia para eso. Criterios que serán puestos a consideración de un plenario. Es decir, de las escuelas. Al fin y al cabo, no son recursos de los dirigentes sindicales, sino de los miles de afiliados que lo sostienen.

Más transparencia
También dejará de ser una incógnita cuántos recursos recibe y debe recibir cada seccional. Con la conducción anterior, había un “índice” que nunca se nos quiso explicar. Cada mes era una sorpresa cuántos fondos se recibían y el por qué de las variaciones.
A partir de ahora, los criterios de descentralización se harán públicos, teniendo en cuenta no sólo lo que corresponde por cantidad de afiliados/as. Se contemplarán aspectos geográficos y de distancia.
Los/as afiliados/as podrán saber no sólo qué fondos se reciben en cada seccional sino pedir información, opinar y decidir sobre el uso de los mismos.
En el nuevo SUTE se acaban privilegios y secretos. Y decidimos todos/as.

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