Pañuelos, símbolo de un debate social


En el último año hemos sido protagonistas de un debate nacional en torno a derechos sexuales de las mujeres. Este debate fue acompañado por manifestaciones diversas en procura de alcanzar a la ciudadanía argentina con los argumentos expresados en el ámbito legislativo.

La escuela no está ajena a estos debates. Por lo contrario, es caja de resonancia de los mismos, y cada día llegan a las aulas estudiantes y trabajadoras/es con pañuelos en sus mochilas, bolsos, y morrales. Esos pañuelos son símbolo de debate social, es decir, de una práctica democrática.

La supuesta recomendación/sugerencia de parte del gobierno escolar, esconde una prohibición, es decir, una censura. Y censurar es una acción antidemocrática.

Recomendar o sugerir a través de una resolución para que se omita un debate, prohíba una opinión o postura política, va en contra de nuestra Constitución. Al desarrollarse específicamente en el ámbito escolar es contraria a los objetivos de la Ley de Educación Nacional y por tratarse de un debate sobre temas de derechos sexuales es opuesta a la Ley de Educación Sexual Integral: es por ello que se ven vulnerados los derechos a la libertad de expresión, los objetivos de la educación, deberes y obligaciones del docente, objetivo de la ESI, entre otros.

El derecho a la libertad de expresión es un derecho constitucional y humano fundamental, reconocido por los tratados internacionales incorporados a la Constitución Nacional (art. 75 inc. 22). La libertad de opinión y expresión incluye, además, el derecho a comunicar o recibir información.

Los derechos arriba mencionados están por encima de cualquier normativa de la DGE y es un nuestra tarea hacerlos valer para una verdadera convivencia democrática.

¿Qué hacer ante situación de censura?

Desde el SUTE recomendamos y sugerimos generar debates diversos, porque defendemos los derechos de libertad de expresión de estudiantes y trabajadores/as de la educación y sostenemos el derecho a la educación laica, liberadora y gratuita para todos/as.

Recordamos e invitamos a leer el Protocolo en Defensa de la Libertad de Cátedra y la Libertad de Expresión (Protocolo Santiago Maldonado, click aquí), allí encontraremos el encuadre legal y político general en el cual los/as trabajadores/as de la educación realizamos nuestro trabajo cotidiano.

En el caso de posibles denuncias, prohibiciones, intimidaciones, amenazas de parte de cualquier actor o actriz de la comunidad por el uso de pañuelos:

  1. Recurrir inmediatamente al delegado/a del establecimiento escolar para que realice un acompañamiento del proceso.
  2. De no haber, comunicarse con miembros de los secretariados departamentales o provincial.
  3. Solicitar a la persona que ejerce estos actos que se exprese por escrito. Si esta persona se negase, evitar discutir verbalmente la temática tanto si son superiores jerárquicos o personas de la comunidad.
  4. Solicitar por escrito los planteos y sus argumentaciones (la legislación donde se apoyen los argumentos).
  5. Comunicarse con el sindicato a fin de recibir asesoramiento de abogados/as.
  6. De haber agresiones verbales y o físicas informar al sindicato para realizar denuncia penal y o en junta de disciplina según correspondiera al caso.
  7. No quedarse solo/a en estos casos, visibilizar la situación de intento de mordaza frente a hechos similares.

Fundamentos legales para el uso de pañuelos por estudiantes y trabajadores/as

En el Anexo, la Res. N°0114-DGE-2017 establece: “Las instituciones educativas incorporarán en el Proyecto Educativo Institucional acciones preventivas y de mediación de conflictos, para una sana convivencia escolar. Planificará dichas estrategias acorde a sus necesidades institucionales afectando al personal idóneo para llevar a cabo dichas acciones. …”

La prohibición a los alumnos/as de portar pañuelos referentes a campañas nacionales no constituye una acción preventiva tendiente a evitar conflictividad sino un acto de autoritarismo y censura violatorio de normas superiores.

La Resolución N°0445-DEG-2013 en sus principios generales establece que toda sanción debe cumplir una función educadora y formativa, y reconoce que los conflictos son inherentes a la convivencia entre las personas. Asimismo, cita principios y garantías jurídicas procedimentales, como el interés superior del menor.

En su art. 1° inc. a) establece: “Articular en conjunto de acciones que se realizan a favor de la formación en valores de convivencia, respeto por la diversidad , participación, tolerancia, colaboración, solidaridad, ejercicio responsable de crecientes grados de libertad y autonomía personal, indispensables para la ciudadanía en democracia y que es necesario que se vivencien cotidianamente en la vida escolar.”

Si se analiza el uso de pañuelos como falta pasible de sanción a la luz de lo señalado en dicho resolutivo, podemos observar que respecto a su forma de comisión no hay acción, no existe daño, no existe riesgo alguno ni destinatario; tampoco obedece a principios de razonabilidad ni pertinencia.

Ciertamente, las medidas de sugerencia señaladas por la DGE contradicen el objeto de dicho resolutivo, ya que se apela a la coerción como medida tendiente a prevenir el conflicto y no se propicia un ámbito de debate para estimular el pensamiento crítico y el respeto por las diferencias.

Pretender aplicar la normativa vigente tendiente a mejorar la convivencia escolar con fines de censura, constituye una acción violatoria de los principios en las que se sustenta, a saber: Arts. 3 y 8°; Art. 11 incs. C), F) y P) ; Art. 126 inc. B) ;Art. 30 incs. A) y B) de la Ley Educación Nacional.

Claramente, no se visibiliza al educando ni al educador como un sujetos de derechos autónomos e integrales, ya que vulnera derechos fundamentales reconocidos en la Ley N°26.061 como el interés superior, las cuales constituye una norma superior en la pirámide de prelación legal podemos citar la Convención sobre los Derechos del Niño, Ley 23.848/90.

ARTICULO 3° — INTERÉS SUPERIOR. A los efectos de la presente ley se entiende por interés superior de la niña, niño y adolescente la máxima satisfacción, integral y simultánea de los derechos y garantías reconocidos en esta ley.
Debiéndose respetar:

  • Su condición de sujeto de derecho;
  • El derecho de las niñas, niños y adolescentes a ser oídos y que su opinión sea tenida en cuenta;
  • El respeto al pleno desarrollo personal de sus derechos en su medio familiar, social y cultural;
  • Su edad, grado de madurez, capacidad de discernimiento y demás condiciones personales;
  • El equilibrio entre los derechos y garantías de las niñas, niños y adolescentes y las exigencias del bien común.

ARTICULO 19. — DERECHO A LA LIBERTAD. Las niñas, niños y adolescentes tienen derecho a la libertad. Este derecho comprende:

  • Tener sus propias ideas, creencias o culto religioso según el desarrollo de sus facultades y con las limitaciones y garantías consagradas por el ordenamiento jurídico y ejercerlo bajo la orientación de sus padres, tutores, representantes legales o encargados de los mismos;
  • Expresar su opinión en los ámbitos de su vida cotidiana, especialmente en la familia, la comunidad y la escuela.

ARTICULO 24. — DERECHO A OPINAR Y A SER OÍDO. Las niñas, niños y adolescentes tienen derecho a:

  • Participar y expresar libremente su opinión en los asuntos que les conciernan y en aquellos que tengan interés;
  • Que sus opiniones sean tenidas en cuenta conforme a su madurez y desarrollo. Este derecho se extiende a todos los ámbitos en que se desenvuelven las niñas, niños y adolescentes; entre ellos, al ámbito estatal, familiar, comunitario, social, escolar, científico, cultural, deportivo y recreativo.

Además, la temática sobre la que versa las sugerencias de la DGE son contrarias al marco de la Ley 26. 150, en su artículo 3 y 9. Y en los lineamientos curriculares Resolución CFE Nº43/08.

Las escuelas deberán:

  • Generar climas institucionales en los que primen la confianza y la comunicación necesarias para hacer posible el diálogo entre adultos/as y niños/as o adultos/as y adolescentes sobre temas relacionados con sus necesidades, temores y preocupaciones en relación a su crecimiento.
  • Brindar conocimientos pertinentes y científicamente validados relacionados con el crecimiento, desarrollo integral de la identidad y cuidado de la salud personal y colectiva, en forma gradual y pertinente para cada momento evolutivo.
  • Respetar el derecho de niños/as y jóvenes a recibir información precisa y actualizada.
  • Generar oportunidades para la interacción entre compañeros, en torno al aprendizaje de contenidos como así también a la resolución de conflictos, al intercambio de experiencias, a la expresión de emociones y sentimientos, promoviendo la comprensión y el respeto por lo derechos propios y ajenos.
  • Favorecer la adquisición de habilidades para la vida que contribuyan a optimizar la toma responsable de decisiones.
  • Trabajar intersectorialmente para cumplir funciones de orientación, acompañamiento y derivación a los organismos pertinentes a niños, niñas y adolescentes víctimas de maltrato infantil o abuso sexual.
  • Desarrollar estrategias de diálogo y búsqueda de consenso con las familias, no sólo en lo referido a la ESI sino también en temas vinculados al lugar de los adultos en lo concerniente al acompañamiento de niños, niñas y adolescentes en su crecimiento y desarrollo integral.
  • Promover el análisis crítico entre los docentes y demás adultos de la institución escolar para evitar la reproducción, legitimación o tolerancia de cualquier forma de discriminación o estigmatización relacionada con la identidad sexual de las personas.
  • Promover una formación integral que tenga en cuenta los derechos de las personas a hacer elecciones libres, en el marco del respeto por sí mismos y por los demás.
  • Propiciar intervenciones respetuosas de la intimidad y creencias de las personas, promoviendo el diálogo y el análisis crítico.

En cuanto al ART. 5 de Estatuto del Docente, mencionado por el gobierno escolar, el mismo establece:

Art 5 – Son deberes del personal docente conforme a las disposiciones de este estatuto, sin perjuicio de los que establezcan las leyes y decretos generales para el personal civil de la provincia: A) desempeñar digna y eficazmente las funciones inherentes a su cargo. B) formar en los alumnos una conciencia nacional de respeto a la constitución, a las leyes y a nuestra tradición democrática y republicana, con absoluta prescindencia partidista. C inculcar a los alumnos el amor a todos los pueblos del mundo. D) respetar la jurisdicción técnica, administrativa y disciplinaria, así como la vía jerárquica, acatando y dando cumplimiento a las directivas o disposiciones que de ellas emanen. E) observar una conducta moral, acorde con la función educativa y no desempeñar ninguna actividad que afecte la dignidad del estado docente. F) ampliar su cultura y propender al perfeccionamiento de su capacidad pedagógica. G) producir informe detallado de las investigaciones y estudios realizados, en la forma en que la dirección general de escuelas y/o la dirección general de enseñanza media lo reglamenten.

Por lo tanto, el uso de un pañuelo de parte de un docente y/o estudiante no constituye una falta, ya que no detenta una conducta inmoral ni afecta la dignidad, por lo contrario, da cuenta de la diversidad presente en instituciones democráticas. De lo expuesto anteriormente se desprende que prohibir y sancionar a estudiantes y/ o docentes por el uso de pañuelos constituye un acto de censura ilegítimo, y que la escuela debe propiciar las condiciones para evitar el conflicto a través de normas claras y precisas.

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