“Políticas de Estado en favor de una educación pública, inclusiva y de calidad”


Es la exigencia de CTERA y del resto de los gremios docentes nacionales, quienes salieron a responderle duramente al Ministro de Educación de la Nación, luego de que este sostuviera en la UIA: “no me paro acá como Ministro de Educación, sino como gerente de Recursos Humanos”.

Producto de las insólitas declaraciones que el Ministro de Educación de la Nación, Esteban Bullrich, pronunció en la UIA, en las que afirmó: “no me paro acá como Ministro de Educación, sino como gerente de Recursos Humanos”, la CTERA junto al resto de los gremios docentes nacionales -AMET, CEA, SADOP, UDA-, salieron a responderle duramente, mediante una solicitada, al funcionario macrista. A continuación, el documento publicado por los sindicatos.

Para garantizar una educación pública de calidad no se necesita un “gerente de recursos humanos”. Los sindicatos integrantes de la Paritaria Nacional Docente, manifestamos nuestra profunda preocupación ante la falta de respuestas del Ministerio de Educación, frente a los reclamos de nuestro sector.
Asimismo, denunciamos al Gobierno Nacional que, con sus maniobras dilatorias, claramente intenta desactivar la principal herramienta de los trabajadores como es la paritaria. En un evidente gesto de desconocimiento de la negociación colectiva como conquista histórica de los sindicatos, hoy tratan por todos los medios de dejarla sin efecto, desatendiendo los compromisos e incumpliendo los acuerdos establecidos.
– No se convocó a la Comisión Salarial, ni a los Sindicatos para trabajar sobre las sumas no remunerativas ni bonificables para lograr que el salario básico sea igual o superior al 60% del salario mínimo garantizado.
– No se convocó para la elaboración y redacción del Convenio Colectivo Marco.
– No se abona el Fondo Compensador con “criterio FONID” (es decir, hasta dos cargos o hasta 30hs), sino que se lo hace por persona.
– No se puso en funcionamiento la Comisión para el seguimiento de los Planes Socioeducativos. En ese marco, no se renovaron contratos y se produjeron cesantías del personal afectado en estos planes.
– Prácticamente se paralizaron durante todo el año las acciones del INFOD, interrumpiendo el desarrollo del Programa Nacional de Formación Permanente y en ejercicio, desconociendo el acuerdo paritario firmado en 2014.
– Es alarmante la subejecución del Presupuesto Educativo. A principio del segundo semestre sólo se había ejecutado en Gestión Educativa un 35%, Acciones Compensatorias en Educación: 20,3%, Acciones de Formación Docente: 26,7%, en Innovación y Desarrollo de la Educación Tecnológica: 6,29%. Esto constituye una clara desinversión y ajuste de la educación pública.

En definitiva, el papel del Estado se redujo a acordar un salario que hoy resulta insuficiente. Cabe recordar, que el salario inicial docente hoy asciende a $9.072, y que claramente se encuentra muy por debajo de los índices que marcan la línea de la pobreza en la Argentina. Y en los casos de las distintas jurisdicciones donde ese límite apenas se supera, inmediatamente los salarios quedan afectados por los descuentos del Impuesto a las Ganancias.

La educación en la Argentina también es afectada por la crisis profunda a la que nos ha llevado el actual modelo social y económico que impulsa este Gobierno. Y es así que los procesos de enseñanza y de aprendizaje han dejado de ser el eje principal de la educación, cobrando centralidad nuevamente, como en los años ’90, las acciones de carácter asistencial, como es el caso de los comedores escolares.

Los problemas de infraestructura se han acentuado. No existe la suficiente cantidad de establecimientos educativos, aulas y cargos para garantizar la obligatoriedad en el nivel inicial y secundario en escuelas públicas.

Por otro lado, el trabajo docente es puesto bajo un manto de sospecha frente a los intentos de implementación de pruebas estandarizadas, aplicadas como mecanismo de control y punitivas, que se alejan del verdadero sentido de la evaluación educativa.

Estamos finalizando el primer año de un ministerio que gestiona de espaldas a los docentes y de la escuela.
Claramente, somos los docentes, con nuestro trabajo cotidiano, los que sostenemos la educación pública, mientras los responsables de gobernar alejan la presencia del Estado de la escuela.

Hoy exhortamos al Ministro de Educación de la Nación, a que asuma su responsabilidad como tal y cumpla con los acuerdos paritarios para que los Trabajadores de la Educación tengamos salarios dignos, por encima de la línea de pobreza y contemos con todas las condiciones adecuadas para realizar nuestra tarea.
Por todo esto, reclamamos que, de una vez por todas, se definan políticas de Estado en favor de una educación pública, inclusiva y de calidad.

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