Por la presión de la comunidad educativa, junto al SUTE, las escuelas Ghilardi y French de Luján ya tienen gas


La lucha ejemplar de la comunidad de la Escuela N° 4-232 “Teresa Ghilardi de Martín”, junto al SUTE, hizo que finalmente los chicos vuelvan a clases y con la calefacción funcionando normalmente.

Semanas atrás, la comunidad de la Escuela N° 1-159 “Benito Juárez” logró que la DGE reabriera un cargo de maestra pedagógica de apoyo -que había sido trasladado de forma arbitraria-. Siguiendo el ejemplo, la comunidad de la escuela la Ghilardi comenzó su lucha que llevó varias jornadas de asamblea y cortes de ruta con los rostros gélidos a la intemperie pero con una convicción digna de admirar sostenida por el compromiso, la unidad y la solidaridad. Solidaridad entre ellos y entre las comunidades también, ya que las madres de otras escuelas estuvieron acompañando el reclamo.

El eco fue tal que llegó hasta las autoridades que, con una celeridad nunca antes vista, solucionaron un inconveniente similar en la Escuela N° 1-893 “Domingo French”, después que se logró mediatizar el reclamo que venían realizando desde marzo.
Resta solucionar los problemas que tiene la Escuela Especial 2-050 “Elvira Ferraris” de Ugarteche, cuyos alumnos no tienen clases desde el viernes 8 de junio. La casa donde funciona la institución -que no es propiedad de la DGE-, no posee instalaciones para el gas natural. Calefaccionar todos los ambientes con gas envasado es una opción pero su costo es muy elevado. Además el sistema eléctrico y la bajada de luz no soportan las estufas eléctricas. El Gobierno Escolar debía haber cambiado este sistema -pasarlo a trifásico- desde un principio. Desde Infraestructura del Gobierno se comprometieron a resolver los graves problemas edilicios de esta escuela especial.

MEDIDORES Y MEDIDAS. ALGO QUE PODEMOS APRENDER DE LOS PADRES (sobre todo, de las madres de escuelas vulnerables) por Sebastián Henríquez – Secretario General del SUTE-

Cuando una autoridad no cumple lo que les dijo, no se vuelven a la casa: doblan la apuesta. Cuando una autoridad los quiere amedrentar o amenazar, no se asustan: se enojan el doble. Cuando hay que decidir una medida de lucha, no preguntan “es legal” (cuando el propio gobierno te está haciendo algo ilegal en la cara): preguntan “cuándo empezamos”. Cuando viene una autoridad y pregunta: “quién es el responsable”, no señalan a nadie y dicen: “todos”. Algo muy parecido pasa con los estudiantes cuando pelean. Nosotros/as también podemos aprender. Acá está el medidor de gas de la escuela, después de dos días de corte, asambleas, y escuela vacía… Ah, cuando el gobierno preguntó por qué las madres estaban con el SUTE, le respondieron: “estamos juntos”. Cuando el gobierno les dijo que sus hijos podían faltar, dijeron “no queremos que los docentes se caguen de frío: es por todos”. Sencillo, sin preocuparse por tal o cual cuestión “política”, sin preguntar ni sospechar de los que pelean. Un instinto bien aprendido de: “acá nadie afloja”. Una mamá, riendo, les dijo, “yo estoy en este equipo”, de este lado (en frente, el gobierno; de este lado, los que pelean).

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