La Prosecretaría de DDHH y género electa del SUTE emitió un comunicado donde repudia las declaraciones públicas del sacerdote Jorge “Pato” Gómez de Malargüe.

Los dichos del religioso fueron reflejados en los medios locales y nacionales.

“Todos los secundarios de nuestras escuelas estuvieron allí, poniéndole a un pene de madera un preservativo. ¿Eso es educación sexual? Eso es una ofensa a Dios. Y tenemos que levantarnos en armas para defender a nuestras familias”, disparó elevando la voz ante los malargüinos que asistieron a misa.

Sus arengas hacen alarde de una concepción de la educación sexista, discriminatoria y contraria a los derechos humanos, en un contexto de creciente embarazo adolescente donde muchas jóvenes se ven en situación de tener que abandonar sus estudios ante embarazos que no fueron deseados.

En Argentina, la Educación Sexual Integral (ESI) es un derecho (Ley 26.150), que el Estado debe garantizar en todas las escuelas, sean privadas o estatales, confesionales o laicas, desde el jardín de infantes hasta el nivel superior.

Sin embargo, las declaraciones del sacerdote llegan en un escenario de no cumplimiento de la Ley ESI en su totalidad. Y esto podemos observarlo en el vaciamiento presupuestario de los programas de ESI a nivel nacional y provincial; la ausencia de capacitación por parte del Estado a los trabajadores de la educación; falta de material en las escuelas; carencia en el monitoreo de la ley y su aplicación.

En ese sentido, no solo repudiamos al sacerdote malargüino por sus dichos y declaraciones, sino también denunciamos y exigimos que se responda al cumplimiento de la ESI en la provincia, que se reconozcan las responsabilidades en cuanto a:

*Las situaciones de vulnerabilidad de derechos en la que se encuentran las y los estudiantes de todos los niveles del sistema educativo sin una adecuada educación sexual;

* El abandono al que someten a trabajadoras/es de la educación que desarrollan en sus clases un trabajo sin capacitación adecuada, en servicio y gratuita;

* El vacío de acompañamiento con decisiones políticas articuladas que estimulen a tramitar adecuadamente las situaciones emergentes (resoluciones 635, 636, 637 y sus guías y protocolos).

Para que las escuelas se conviertan en espacios de educación sexual integral, desde la perspectiva no sexista, de los derechos humanos, la prevención y el placer que permita desandar relaciones de discriminación y opresión y construir espacios más igualitarios. Exigimos al Estado garantice la aplicación de la ESI.

Prosecretaría de DDHH y género electa SUTE