El que se enferma no tiene premio


¿Qué tienen en común una docente que sufre un accidente en automóvil con su familia y queda hospitalizada de gravedad; una docente que está internada para hacerse una cirugía de urgencia; una docente que tome días de cuidado para acompañar la enfermedad grave de su hijo; una docente que debe hacerse un trasplante de órgano; una docente que tiene riesgos durante el embarazo; una docente que tiene que velar a un hijo o marido, recién fallecidos; etc.?

En Mendoza, esas docentes, tienen como “incentivo” el “ítem aula” para ir a trabajar igual. Aún no queda claro cómo perder toda una parte de nuestro salario puede ser un incentivo para levantarnos de terapia intensiva, para curar a un hijo o para detener un aborto espontáneo. Elementos básicos y protectorios de cualquier derecho que la mayoría de los jueces de la Suprema Corte de Justicia pasó por alto luego de desarmar una sentencia en diciembre, por orden del gobernador.

En la práctica, como ninguna de las situaciones ejemplares arriba mencionadas están contempladas como excepciones dentro del ítem aula, la docente tiene la posibilidad de buscar la magnanimidad humana del gobierno. Tal vez, si en el medio de su enfermedad o la de su familia, escribe una nota y hace fila en algún pasillo de Casa de Gobierno, algún funcionario se apiade de tanta humillación provocada y le hagan una excepción. La piedad también es complementaria de la esclavitud.

En cualquier caso, el ítem aula es una palanca fenomenal para acelerar los problemas de salud y de deterioro que hay en el sistema educativo. Problemas que están directamente ligados al desgaste que nos produce la escuela en condiciones de miseria salarial, sobrecarga total y pésimas condiciones (aunque, curiosamente, el gobierno no evalúe ni estudie este impacto con la misma pasión con que evalúa al “docente”). ¿En qué beneficia a los alumnos en el aula que su docente imposibilitada de ir a la escuela gane menos? ¿En qué beneficia al alumno en el aula que su docente vaya enferma a dar clases “a medias”, contra las indicaciones del médico, para no perder ese “incentivo”?

No hay premio si el mérito es tener salud. Porque lo que se está haciendo, entonces, es castigar la enfermedad. Pero, además, no hay premio si necesitamos de ese incentivo para llegar a fin de mes. El premio es la mera supervivencia con los salarios más bajos del país y los peores aumentos, por decreto, en tres años consecutivos.

Tienen razón quienes dicen que el ítem aula no es realmente una política educativa, sino salarial. Pero sí refleja qué es la política educativa para el gobierno: es la imputación patológica de los docentes y de los celadores. “Gobernar es culpar”, podría ser su lema.

Por eso, tampoco quieren debatir públicamente. Por eso buscan por todos los medios eliminar de hecho y de derecho la paritaria como ámbito de diálogo social. Por eso intentan reformar la justicia y dan golpes dentro de ella. Por eso convierten a la legislatura en una nueva escribanía.

Por todo eso, también, es que seguimos impulsando la campaña #MásParaEducación, un debate público sobre el sistema educativo y exigimos la reapertura de paritarias. Porque “la escuela, luchando, también está enseñando”.

SECRETARIADO EJECUTIVO PROVINCIAL DEL SUTE

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