¡Por una educación diversa y disidente!


La diversidad sexual en las escuelas argentinas es, por ley, un contenido específico y transversal. Sin embargo, sucede que hace menos de un mes dos estudiantes se demostraron afecto y fueron sancionadas en una escuela pública de Mendoza.

Los, las, les estudiantes muchas veces son discriminados. Son ellas y ellos mismos quienes invitan al debate, se comprometen y militan y, al mismo tiempo, somos muchas veces los docentes quienes invisibilizamos sus identidades sexuales.

Afortunadamente hay cada vez más docentes que estimulamos el debate y entendemos la educación como no sexista, despatriarcalizadora, en busca de una sociedad diferente, respetuosa de las diversidades, disidencias y deseos.

Graciela Morgade titula su libro Toda educación es sexual y nos dice: “Toda educación es sexual ya que en todos los procesos educativos se producen, transmiten y negocian sentidos y saberes respecto de la sexualidad y las relaciones de género”.

Si esto es así, cabe preguntarse ¿cómo estamos hoy? ¿Qué distancia existe entre las leyes y su aplicación real?¿Cómo vive actualmente la comunidad educativa la reflexión en torno a la identidad sexual en un país que cuenta con la Ley de Educación Sexual Integral 26.150 (2006), la Ley de Matrimonio Igualitario 26. 618 (2010) y la Ley de Identidad de Género 26.743 (2012)?

¿La escuela cambió su mirada y accionar con respecto a la diversidad sexual? ¿Es un espacio verdaderamente inclusivo? ¿De quiénes depende? ¿Quiénes defienden (o no) el derecho de la juventud a encontrar y expresar libremente su identidad sexual? (Chaer, 2013) Uno de los pilares de la ley de Educación Sexual Integral (ESI) es el de propiciar la discusión en el aula en torno a las múltiples identidades. Para ello se deberían realizar capacitaciones y garantizar que se cumpla la ley en todo el territorio nacional.

En el caso de Mendoza, la ley no se está cumpliendo. Esto podemos observarlo en el vaciamiento presupuestario de los programas de ESI a nivel nacional y provincial, la ausencia de capacitación por parte del Estado a los/as Trabajadores/as de la Educación, falta de material en las escuelas y carencia en el monitoreo de la ley.

En nuestras aulas tenemos estudiantes fuertemente interesados en hablar, en reflexionar y visibilizarse, pero que no lo logran por el acoso o bullying lesbo-homo-transfóbico y posterior fracaso escolar. Muchos son los jóvenes y docentes que no tienen la libertad de expresar su propia identidad sexual en un espacio en el que pasan gran parte del día muchos años. Contemos los años que pasamos como estudiantes y cursando una carrera.

Sobre la comunidad trans

Todo este panorama empeora en el caso de la comunidad trans. Pensemos cuántas profesoras trans hemos tenido en nuestra trayectoria educativa, en qué condiciones transitan los/as estudiantes trans.

“Según las estadísticas el 75% de las personas trans abandonan la escuela por las burlas, la discriminación y la incomprensión. Los homosexuales y las lesbianas en general ocultan su identidad y así logran terminar, pero con esa sensación horrible de haber tenido que falsear su yo”. (Chaer, 2013)

La expectativa de vida promedio de una persona trans es de 33 años y las principales causas de muerte son el VIH/SIDA, la aplicación de silicona industrial (aceite de avión) y los asesinatos. La ley de cupo trans busca reparar las “ausencia del Estado” hacia el colectivo trans. Entre otras cosas permite que se garantice un proceso de acompañamiento a las personas que ingresen a sus puestos de trabajo; que se tenga en cuenta un mecanismo inclusivo en relación a la idoneidad y antecedentes penales; garantizar el acceso al trabajo a personas trans y travestis migrantes; quienes pueden acceder a la ley de cupo con el trámite de la precaria (primer paso en la regulación del trámite migratorio en Argentina). Además, no pueden quedar excluidas si no han legalizado sus certificados de estudios secundarios.

Estamos convencidas y convencidos que la educación debe comunicar y educar en IGUALDAD; respetar la DIVERSIDAD, no invisibilizar. No Silenciar. No asumir, ni presumir las identidades sexuales. No negar ni confundir.

 

Basta de travesticidios: cumplimiento del artículo 11 de la Ley 26.743.

Derogación de los códigos contravencionales que atentan contra la libre elección de la identidad sexual.

Aplicación de la Ley Educación Sexual Integral

Cupo laboral trans.

Por una educación pública con perspectiva de género, laica, crítica y liberadora.

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