A la lucha le falta un compañero: 12 años sin Carlos Fuentealba


El 4 de abril de 2007, en la Ruta 22 de la provincia de Neuquén, un operativo policial reprimió un corte realizado por trabajadores/as de la educación. Era una acción decidida en asamblea, luego de más de un mes de paros y sin ninguna respuesta del gobierno. El corte estaba terminando y los/as compañeros/as comenzaban a trasladarse a un pueblo cercano.

Pero la represión estaba decidida desde antes. Era un gesto aleccionador: bajo la orden directa del gobernador Jorge Sobisch, José Darío Poblete, oficial del Grupo Especial de Operaciones Policiales, disparó a menos de dos metros al profesor de Química Carlos Fuentealba a través de la ventanilla del Fiat 147 en que se iba a retirar. El gas lacrimógeno impactó en su cabeza y le produjo la muerte cerebral.

Carlos había nacido en 1966 en Junín de los Andes. Tuvo dirferentes trabajos y con gran esfuerzo llegó a ser docente, trabajo que desarrollaba en el Centro Provincial de Enseñanza Media (CPEM) número 69 del humilde barrio Cuenca XV. Era delegado gremial de ATEN y convencido luchador por la educación al servicio del pueblo.

Dos causas, la misma injusticia

Luego del crimen, el proceso judicial contra los responsables tuvo dos causas. Por un lado, la causa “Fuentealba I”, en la que se imputaron a los responsables materiales. En junio del 2008 Poblete fue sentenciado a prisión perpetua. Además de testigos, las pruebas de balística dieron positivo. Se trata de un tirador experto que en 2006, además, ya había sido condenado por “vejaciones agravadas” por el uso de armas durante actividades policiales. En criollo, un torturador. No obstante, como la Justicia es nada justa, desde 2012 tiene salidas transitorias.

Por otra parte, la causa “Fuentealba II” procesó a 15 acusados por la responsabilidad intelectual de la represión del 4 de abril. Se imputó a los ex jefes de la Policía provincial y el ex Subsecretario de Seguridad de la provincia de Neuquén. La querella demostró que se trató un plan premeditado y demostró, además, el encubrimiento posterior desde el Poder Ejecutivo, incluso del propio gobernador. En 2016, no obstante, todos fueron absueltos.

En marzo de este año, la Corte Suprema declaró la nulidad de la sentencia al hacer lugar a la apelación presentada por la esposa de Fuentealba. Por lo tanto, el juicio sigue. Y sigue la lucha.

Fuentealba es mucho más que una víctima de la represión estatal. Es el símbolo de una lucha constante en defensa de la educación pública y por una vida digna para todos/as los/as trabajadores/as de un sistema educativo que nos ha lanzado a la pobreza y la precariedad a lo largo de diferentes gobiernos.

La pelea por justicia, por juicio y castigo para los responsables políticos sigue abierta. La herida por su asesinato sigue abierta. Y la memoria por su lucha, que es la nuestra, está más viva que nunca.

Cada vez que salimos a la calle por #MásParaEducación; cada vez que salimos a denunciar el abandono del gobierno, la situación dramática de nuestros/as estudiantes y fracaso al que conducen la educación pública Carlos Fuentealba está presente.

Que su ejemplo se multiplique. Para que todos los días de lucha se conviertan en un día de justicia y de victoria.

¡CARLOS FUENTEALBA, PRESENTE!

JUICIO Y CASTIGO A TODOS LOS CULPABLES

POR UNA EDUCACIÓN PÚBLICA, GRATUITA, CRÍTICA, LAICA Y LIBERADORA

 

Video homenaje a Carlos Fuentealba, elaborado por la comunidad de su escuela, que hoy lleva su nombre:

Poema recitado por Alfredo Alcón a pocos meses del asesinato de Carlos:

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