Abandono estatal y violencia en escuela de Las Heras


La escuela 1-708 Dr. Juan Ramón Guevara de Las Heras padece la violencia y la terrible desidia del Estado. Los tiroteos y la violencia entre bandas armadas en las inmediaciones son hechos frecuentes.

Trabajadores/as y estudiantes se ven expuestos a estas situaciones constantemente. El aviso preventivo de que “conviene esperar para llegar a la escuela», o bien, «hoy no vengan” cuando la zona está cerrada, ya se ha naturalizado entre quienes asisten a esta escuela. Este viernes 25 de junio hubo nuevos hechos de ese tipo y las clases debieron suspenderse.

Pero esto no es todo: allí se trabaja en un edificio sin mantenimiento y con obras abandonadas. En el establecimiento funcionan dos instituciones: la escuela primaria “Juan Ramón Guevara” y la secundaria “Homero Manzi” que en los últimos tiempos creció notablemente en matrícula, al contrario de lo que pasa en otras escuelas de barrios vulnerados.

La falta de mantenimiento del establecimiento es generalizada. Faltan inodoros en los baños emparchados de la escuela. En otros espacios, que alguna vez también fueron baños, parecen haberse resignado arreglos, porque han pedido autorización para usarse “como depósito” para apilar bancos y sillas rotas. Además, vemos pizarrones de antaño reparados con masilla una y otra vez por las docentes, cables expuestos con cinta aisladora al alcance de cualquier niño/a, puertas sin cerradura que se traban, esqueletos de muebles de madera que no están y vidrios o policarbonatos y hojas que faltan en las ventanas. Algunos cielos rasos están agujereados. Y absolutamente todo está sin pintar.

El fondo fijo que aporta el gobierno para mantener una escuela resulta irrisorio para poder encarar tantos gastos. En muchas escuelas, como venimos denunciando, se hace por la propia iniciativa de sus cooperadoras y de padres y estudiantes que le ponen hasta el cuerpo para pintar. Pero en esta comunidad, simplemente no hay recursos y la escuela debe ser un pilar fundamental para brindar un ambiente agradable y motivador de trabajo, pero sobre todo digno y seguro para garantizar la educación.

En tales resultados desastrosos se observa cómo Infraestructura de DGE en vez de aprovechar la suspensión de clases presencuales, producto de la pandemia durante el 2020, para terminar las reparaciones del baño y patio de los jardines, las abandonó.

En pos de sostener la educación se van naturalizando condiciones indignas de trabajo, como lo atestiguan las palabras de trabajadores/as: «lo único bueno es que las estufas andan”, “ventilación cruzada hay siempre porque faltan vidrios y ventanas”, “como las puertas no tienen cerraduras, no se pueden cerrar, y si se cierran y quedan trabadas, pero los chicos las saben abrir con tijeras”, “sí,es mucho lo que falta, bueno… le ponemos cartón” o, tal como se repite en tantas escuelas, «ya hemos hecho el reclamo administrativo, pero no vienen”.

Aquí, paradójicamente, donde el Estado debería estar más presente, se siente la más absoluta desidia. Desde el SUTE denunciamos el abandono inaceptable del gobierno y llamamos urgente a visibilizar la situación para que la DGE dé respuestas urgentes y concretas a la comunidad.

SECRETARIADO EJECUTIVO SUTE

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