Entre la improvisación y la imposición: el gobierno expone a trabajadores/as y desprotege a la comunidad más vulnerada


El sábado hicimos un reclamo a la DGE, en el medio de una cuarentena obligatoria, en el que exigimos garantías de aislamiento para todos/as los/as trabajadores/as de la educación. En especial, a quienes se pretende asignar tareas que pueden ser organizadas de otra manera, como directivos/as, celadores/as y otro personal de las escuela para la entrega de alimentos.

La respuesta de la DGE ha sido el silencio, primero, y ahora insistir en el error, generando miedo legítimo ante la improvisación y el descuido. No dudamos en afirmar que las escuelas pueden jugar un papel solidario en esta crisis. De hecho, varias lo están haciendo y lo vienen haciendo, debatiendo alternativas e iniciativas. Pero lo solidario no es excusa para la desorganización, la improvisación, la irresponsabilidad y para seguir imponiéndose, en vez de escuchar. Lo solidario no es tal si no se acuerda, si no se contempla la opinión y el conocimiento a quienes se quiere poner en la línea de exposición, ordenando desde despachos.

Básicamente, pretenden que directivos y celadores se provean de sus propios elementos de seguridad e higiene, teniendo que salir a comprarlos ellos mismos, en plena cuarentena, y con problemas de abastecimiento. Sólo con esto, tenemos suficiente para dimensionar el nivel de desorganización de un gobierno que no puede proveer a sus trabajadores/as los elementos básicos para exponerlos a semejante tarea. Partiendo desde ahí, nada se puede tomar seriamente por parte de autoridades que plantean este ridículo.

Se ha instrumentado repartir bolsones en enorme cantidad de escuelas y se ha depositado prácticamente toda la organización en directivos: convocar a las familias; decidir en algunos casos quiénes necesitan o enviar listados cerrados donde faltan familias carenciadas, organizar la logística de la escuela para recibir las persona que vayan a retirar y ¡darle seguridad también a esas personas, cuando no tienen elementos ni para sí mismas!, siendo las principales responsables de tremendo operativo. ¿Y las demás reparticiones públicas, con mayor preparación y que también tienen infraestructura? ¿El Ministerio de Desarrollo Social? ¿Municipio? ¿Centros deportivos? ¿Por qué no comenzar con una distribución a domicilio, de Desarrollo Social, con la información suministrada por la escuela?

Hay miedo no solo al contagio, sino a la complejidad social de la situación. Estamos hablando de repartir comida en el medio de una pandemia y hay más precauciones y organización en las filas de un supermercado que en el operativo que la DGE arroja sobre la cabeza de las escuelas. Una cosa es que haya zonas donde la escuela es la mejor infraestructura para esta tarea, donde directivos con todos los elementos de protección del Estado ya garantizados y, con su consentimiento y trabajo conjunto, tengan que abrir un establecimiento por un tiempo acotado. Y otra cosa es que sean el centro responsable de una organización de esta complejidad.

Alertamos también, sobre la cantidad y la precariedad del contenido de los bolsones: deben ser suficientes y no pueden poner en manos de directivos una selección, ya que estamos en una situación excepcional.

Por todo esto, exigimos que se nos convoque de manera urgente, con los recaudos necesarios, en el día de hoy, a sindicato y representantes de diferentes seccionales escolares, para discutir la situación y buscar alternativas reales, seguras y posibles.

También comunicamos que de no haber voluntad de diálogo ni respuesta, pondremos todas las herramientas gremiales y legales que tengamos, para organizar y proteger a nuestras/os compañeras/os, aún a pesar de la enorme cantidad de prohibiciones y obstáculos que han puesto sobre la organización sindical.

La solidaridad se organiza. No se impone. Basta de atropellos.

SECRETARIADO EJECUTIVO SUTE

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