La educación necesita soluciones urgentes: así no iniciamos


Estas palabras están dirigidas a nuestros estudiantes y a sus familias. Les pedimos que nos den un momento. Ustedes saben quiénes somos: las y los maestros de sus hijos/as, profesores/as, celadores/as, directivos/as.

Nos conocemos bien, porque desde siempre hemos tenido que sostener juntas y juntos la escuela pública. A partir de marzo de 2020, cuando nos vimos en necesidad de convertir un sistema maltrecho y desfinanciado y pasar a la virtualidad, trabajamos más que nunca. Aprendimos en cuestión de semanas a trabajar cualquier día de la semana a cualquier hora, atendiendo consultas, haciendo y rehaciendo materiales, enseñando Lengua, Matemática o lo que fuera por computadora o celular. Quienes somos madres o tenemos familiares a nuestro cuidado, hemos sacado horas del día y manos de donde no existe para poder sobrellevar la situación.

Sabemos que ustedes han vivido exactamente lo mismo. Y también sabemos que, entre las familias de nuestra comunidad más golpeadas por la crisis económica, la situación ha sido mucho peor. Hemos visto con mucha tristeza cómo estudiantes de todos los niveles que no podían cómo conectarse por no tener internet o datos o por compartir un celular entre todos/as en el hogar. O simplemente, porque tuvieron que salir a hacer changas y poner en suspenso la educación. El Estado tiene una deuda inmensa con ustedes y nosotros/as.

Queremos contarles algo más. Algo que se conoce mucho menos, porque el gobierno se encarga de ocultarlo. Durante todo el 2020, cuando era el momento de arreglar los edificios escolares y poner todo a punto para un regreso seguro a la presencialidad, no se hizo nada. No arregló el suministro de agua que falta en tantos edificios, no se mejoró la ventilación ni se refaccionaron baños. Ni hablar de comprar insumos como barbijos, jabón, alcohol. ¿Sabían ustedes que incluso se suspendió el envío del “fondo fijo” a las escuelas con que apenas se comprar unos pocos litros de lavandina? ¿Sabían que se cerraron programas educativos, cursos y hasta escuelas enteras?

Nunca en la historia de la educación mendocina se ahorró tanto presupuesto: $3.200 millones es la cifra de lo que nos deben a ustedes y a nosotros/as solo en de ese año. Ni plata para arreglos, ni para conectividad o dispositivos, ni para garantizar libros o fotocopias para los miles que no pudieron acceder a la educación.

Tampoco hubo plata para nuestros sueldos, que son los mismos que en diciembre de 2019. En el año pasado hemos perdido el 36% de nuestro sueldo. Mientras la canasta básica total llega a $54.000 y el salario inicial de un celador/a apenas toca los $18.000 y el de una maestra que se inicia, $24.000. La situación es insostenible.

¿Será que el gobierno se atreverá a seguir hablando de “calidad educativa”, de que la educación es prioridad cuando no hace más que ajustar todo lo que toca? ¿No es una contradicción insultante que se diga que la educación es “esencial”, pero se recorta más y más?

Estudiantes, familias: según la ley de educación provincial vigente, el 35% del presupuesto del Estado debería estar destinado a educación. Es decir, el 35% de los recursos que la provincia tiene deben utilizarse para edificios en condiciones, para que no falten computadoras ni libros, para que la merienda sea de calidad, para que no haya que estar de rifa en rifa para comprar lo esencial de la escuela, para que también tengamos salarios justos. Sin embargo, desde hace año, el presupuesto cae y cae. En 2021, solo el 18% será para educación. Es decir, nos siguen sacando millones a ustedes y a nosotros/as, a la educación de todo el pueblo.

El primero de marzo, dicen las autoridades del gobierno que iniciarán las clases. Las/as maestras/os, los/as celadores/as, profesores/as y directivos creemos que no hay condiciones: no hay protocolos ni recursos ni edificios acordes. No hay ni una solución para todos los problemas que tenemos.

Está en nuestras manos hacer que el gobierno responda. ¿Dejamos que desde sus despachos cómodos y con sus bolsillos bien llenos sigan destruyendo la educación? ¿No es hora de que la comunidad toda responda con gran YA BASTA? ¿No es momento de obligarlos a que respondan por cada deuda con la educación y con la comunidad que sostiene las escuelas?

¿No es hora de que madres, padres, niñas, niños, jóvenes, adultos/as, maestras, celadores, profesores/as, directivos nos unamos bajo el mismo objetivo? Que haya #MásParaEducación. Para la educación de todos/as.

 

SINDICATO UNIDO DE LOS/AS TRABAJADORES/AS DE LA EDUCACIÓN

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