«Nuevo DCP de Primaria : instrumento para la destrucción de la Educación Pública»


La presentación del DCP entre bombos y platillos y como un gran aporte didáctico y pedagógico a la educación primaria mendocina, por parte de este gobierno,  cuenta con la participación y asesoramiento de distintos estamentos gubernamentales y fundaciones, mientras que intencionalmente excluye a los/as  que día a día sostienen con su labor la tarea escolar: los/as trabajadores/as de la educación.  

Frente a este silenciamiento de la voz de quienes deberán tenerla, desde el SUTE hemos reclamado insistentemente por la conformación de la Comisión Mixta Curricular, por la participación vinculante en el Consejo Provincial de Educación, hemos solicitado  jornadas institucionales de debate y construcción, en las escuelas de la provincia, que fomenten el protagonismo y no reduzcan al docente a mero ejecutor/aplicador de propuestas de reformas educativas ajenas y enlatadas.

Algunos nudos de debate

El DCP presentado tiene una mirada que pondera lo local, pero paradójicamente la  validación del mismo viene de organismos  internacionales. Desde ya, no hace referencia a cuestiones de soberanía política, ambiental ni cultural, aspectos fundamentales para una educación comprometida con el desarrollo autónomo e independiente de nuestro país.

Uno de los elementos curriculares mencionados explícitamente es el de la resiliencia. Parece que se prevee un futuro complejo al que habrá que “sobrevivir”. Esta categoría traspolada de las ciencias duras, pretende configurar un sujeto que se adapte pasivamente, siendo lo central la capacidad individual de sobreponerse ante situaciones adversas. Un sujeto «preparado» para sobrevivir a un mundo  regido por  lógicas  del mercado; el cambio constante y la incertidumbre. Se encuentra por lo tanto, en las antípodas de la construcción de redes de sostén y acompañamiento socio-familiar-comunitario.

Cuenta con el apoyo de fundaciones que asumen la tarea de capacitar, desarrollar y evaluar; mercantilizando de esta manera una educación concebida como “servicio” y no como derecho.

El eje del diseño pasa por el desarrollo de las capacidades, en desmedro de los aprendizajes vinculados con los saberes valiosos de la cultura, en un claro proceso de vaciamiento de los conocimientos, en su profundidad conceptual,  sus relaciones y transferencia. En el desarrollo, los indicadores están asociadas con ellas y no vinculadas con los aprendizajes que hayan construido a partir de los saberes que el sistema educativo propone. Los aprendizajes prioritarios se los plantea sin valor en sí mismos, sino en tanto contribuyan al desarrollo de capacidades. Se plantea entonces una dicotomía casi antagónica entre los saberes y el desarrollo de actitudes y aptitudes para la vida cotidiana. Entonces los aprendizajes prioritarios en Mendoza no son prioritarios, son subsidiarios.

Al plantear como indicadores de desarrollo las conductas observables, y no lo que subyace a ellas, es claro que este planteo teórico-metodológico se presenta desde enfoque tecnocrático de la educación, sustentado en una psicología conductista.

El aprendizaje se presenta asociado a distintas características y adjetivos como exitoso, significativo, potente, autónomo, serendípico, etc. En este lenguaje se cristaliza el enfoque de la teoría del capital humano.

 

Acciones realizadas desde el SUTE:

Frente a esta avanzada antidemocrática que implica el desconocimiento de la particularidad y complejidad del hecho educativo, desde nuestro sindicato hemos llevado a cabo acciones tales como asambleas del nivel (realizadas para cada nivel y modalidad) , Congreso Educativo Provincial, jornadas de formación regionales sobre las reformas educativas, jornadas de construcción desde un enfoque crítico del DCP.

En cada acción gremial realizada por este sindicato se enfatizó sobre la necesidad de la participación y la construcción de aportes y propuesta desde los/as tranajador@s de la educación, que son quienes protagonizan día a día, con la realidad escolar, el proceso de enseñanza aprendizaje con y para los/as estudiantes.

Desafíos permanentes

Necesitamos un DCP que no responda a intereses sectoriales, necesitamos una propuesta con una visión amplia de la cultura, que incluya a todos y todas, una construcción social verdadera, realizada a partir de espacios legítimos y honestos de participación que recoja los saberes y perspectivas de la diversidad que como sociedad tenemos y no sólo de aquellos sectores que detentan el poder.

Para que la conformación básica de curriculum se garantice, se tiene que dar una continuidad y resignificación de los saberes valiosos que la humanidad ha acumulado en su historia, para compartirlos con las nuevas generaciones. ¿Cuál sería el problema si se deja un amplio margen para que las instituciones educativas sean las que interpelen, problematicen y enriquezcan el DCP, en función de sus características y demandas de los contextos educativos reales?

Hasta aquí el gobierno escolar de Mendoza es el único responsable de las consecuencias de la aplicación inconsulta y demagógica del DCP, que está más acorde a los planes neoliberales que a la defensa y fortalecimiento de la educación pública. Si quisiera llevar a cabo procesos educativos serios, deberá asumir que las condiciones de vida de los/as estudiantes y sus familias, y las condiciones de enseñanza de los/as trabajador@s en las escuelas, constituyen la variable de mayor relevancia en la búsqueda de la calidad educativa, y deberá actuar en consecuencia.

Es por eso que seguiremos reclamando, para que se implementen una serie de acciones en materia de política educativa, que permitan la puesta en marcha de procesos formativos, de reflexión conjunta, de toma de decisiones por parte de todos y todas los/as involucrados/as en los distintos estamentos del sistema educativo, asegurando las condiciones materiales y laborales para que estos procesos sean posibles; porque consideramos que son los/as trabajadores/as de la educación en relación con los demás actores de la comunidad educativa, los/as que deberán crear, definir, implementar las estrategias metodológicas que faciliten el aprendizaje de los saberes propuestos, en defensa del derecho a la educación de nuestros/as estudiantes.

Por un Curriculum construido democráticamente, y al servicio de la necesidades e intereses del pueblo

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